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¿Quieres restaurar tu seguridad personal?

 

 

Pasar por un proceso de divorcio/separación es una de las experiencias más complejas y difíciles de llevar que puedes tener en tu vida. Seguramente si te encuentras en esta situación, con matices relativos al momento del proceso que estés viviendo y como haya ocurrido la ruptura, te sientes con los esquemas rotos y escasa de recursos para manejar la situación.   Te lo podemos constatar todas las que hemos tenido ocasión.  Puedes estar sintiendo temor por lo desconocido que continua, como si el suelo que pisas no te sostuviera estable y segura.

 

Por una parte, has perdido un pilar de apoyo, el que creías tener en la pareja, la zona de confianza y, adicionalmente, puede que te sientas horrorizada por tus propios impulsos reactivos ante el shock.  Insegura contigo misma, porque estás abrumada de emociones negativas algo descontroladas y puede que te propicien pensar en automedicarte, la compra compulsiva y otras acciones reactivas.

 

Los expertos sostienen que después de un evento traumático en tu vida, tu primera tarea a realizar es restaurar tu seguridad personal.

 

"El objetivo general es conseguir darle un buen uso a la potencia del dolor que sientes y dirigir el amor que has estado ofreciendo hasta ahora a tu pareja hacia ti misma."  

 

El dolor es inefectivo si calcifica en tu corazón y fija tu identidad como alguien sola, no querida o abusada.  Eso condenaría a tu corazón a la constricción, a una vida disminuida por tiempo.

 

¿Qué te sucede en el momento de la alarma que se enciende en tu cerebro debida a la crisis de la ruptura? Una serie de mensajes urgentes para la liberación de hormonas ataque/huida te llevan a actuar antes de pensar.  Reaccionas sin prever consecuencias y sin contemplaciones éticas. 

 

Los estudios neurocientíficos, sin embargo, demuestran qué es posible que puedas modificar la respuesta de este circuito emocional de tu cerebro y promover la actividad del controlador de tus impulsos para que puedas volverte a sentir segura en tu propia piel, es decir, que puedas evitar hacer algo que lamentes más tarde.  Desde este nuevo estado más controlado puedes responder con inteligencia, dignidad, sabiduría de acuerdo con tus valores, como tu deseas hacerlo, controlando tus sentimientos y no siendo controlada por ellos.

ETIQUETA TUS SENTIMIENTOS

La técnica, la ayuda efectiva que te permitirá responder racionalmente a esta experiencia de estrés es un sencillo ejercicio, ETIQUETAR TUS SENTIMIENTOS. 

 

BUSCAR UN LUGAR TRANQUILO Y SEGURO.  Un espacio silencioso y confortable, con una luz tamizada que invite al recogimiento.  Emplea aquellos detalles que acondicionan el espacio para la función de trabajo interior. Un lugar donde te sientas a salvo de imprevistos, segura, donde poder permanecer unos minutos contigo misma de manera totalmente atenta y receptiva a las emociones y a las sensaciones en el cuerpo, soltando todas las tensiones desde una postura cómoda. 

 

Te propongo un ejercicio previo para acceder al estado de interiorización y atención plena que necesitas para realizar la nominación de tus sentimiento efectivamente.

 

PRAC. 1) Meditación de Percepción Interior. 

Nos sentamos en una postura cómoda, permito que mi espalda esté erguida pero no rígida, que los hombros y las manos se relajen.  Hago consciente de mi respiración, inspiración y espiración.  Dejo que vaya y venga, y simplemente la observo y la acompaño, dejándola todo el espacio de mi consciencia. Observo el movimiento del aire que entra en mi cuerpo y luego sale.

Dirijo la atención hacia el cuerpo. Comienzo a ampliar mi consciencia al conjunto del cuerpo.  Desplazo la atención de la forma corporal externa.  Siento los dedos, las manos, los brazos.  El tiempo necesario para sentirlos de verdad prestando atención a lo que siento.  Me hago consciente de las piernas, de los pies, de las pantorrillas, de los muslos.  Presto atención a lo que siento en el abdomen y en el pecho.  Noto toda la espalda desde la zona lumbar hasta los hombros y el cuello. Tal vez, pueda sentir los latidos del corazón.  Dirijo mi atención a la cara, me hago consciente poco a poco de la mandíbula, de los labios, de los párpados, de la frente, de toda la cabeza.  Ahora soy consciente de todo el cuerpo, tengo una consciencia global de todo mi cuerpo, que está ahí enraizado en el instante presente, que respira tranquilamente.  Permito que mi atención recorra todo el cuerpo, que se haga consciente de los pies a la cabeza, a mi ritmo.  Recorro los caminos de mi cuerpo como un lugar que me gusta y donde me siento bien.

Desplazo la atención de la forma corporal interna, la sensación de vida que hay en su interior.  Más allá de la apariencia externa del cuerpo hay un campo de energía intensamente vivo.  Siente, trata de percibir si sientes vida en tus manos.  Lo único que debes hacer es fijar tu atención para notarla.  Podrás sentir un leve cosquilleo y después una sensación de energía o de vida.  Si mantienes tu atención en las manos durante un rato, esa sensación de vida se intensificará. 

ADVERTENCIA No le preguntes a la mente responderá diciendo, "no siento absolutamente nada".  Responderá que "necesita cosas más interesantes en las qué pensar".                                 

1 manos, 2 pies, 3 ambos.  Incorpora otras partes del cuerpo (piernas, brazos, abdomen, etc.) hasta tener conciencia de tu cuerpo interior como una sensación global de vida.  Lo que denominamos el "cuerpo interior" es realmente energía vital.  Desarrolla el hábito de sentirlo con la mayor frecuencia posible.  Al cabo de un tiempo ya no tendrás que cerrar los ojos para notarlo.  Trata de sentir el cuerpo por dentro cuando estás en compañía de alguien, cuando haces cualquier actividad.  Al estar en contacto con las sensaciones sutiles de vida ya no nos identificamos tanto con “el cuerpo exterior” sino que lo hacemos más con esa vida consciente que somos, la cual es nuestra identidad esencial.

 

Realiza el mismo procedimiento que explico a continuación para observar los sentimientos y las necesidades, mejor en dos momentos diferenciados, aunque consecutivos.  Se trata de profundizar en el interior, de observar sin juzgar, de apreciar sin justificar.  Simplemente dejar aparecer las sensaciones, las imágenes sin tratar de manejar en ningún sentido, sin apegarse a lo grato sin cambiar o evitar lo desagradable.

 

Desde el estado en que te encuentras después del ejercicio anterior continuacon el siguiente ejercicio:

 

PRAC. 2)  para etiquetar tus sentimientos. 

 

La práctica que te facilito consiste en sentir la experiencia, atención plena a los sentimientos nombrándolos de la forma más específica y personal, observar detenidamente tus necesidades.  Sin tratar de modificar o eliminar, desde una posición de observador que honra tu propia humanidad de tener un corazón que siente.  La finalidad es lograr unidad personal en lugar de fragmentación.  No se trata de alejarse de la experiencia del corazón dolido, sino que el reto es emplear la potencia del dolor de manera positiva.  Tienes aquí una lista de apoyo para nombrar tus sentimientos, que puedes ampliar y personalizar.

 

1.       PERSPECTIVA DE OBSERVACIÓN.  Imagínate a ti misma como testigo detrás de tus pensamientos y sentimientos, observando que sucede con una actitud de curiosidad, cuidado y compasión, una perspectiva bien informada de lo que está pasando en tu vida.

2.       CONECTA CON TU CENTRO.  Toma una respiración profunda que te conecte amplia y profundamente con los sentimientos que estas teniendo, que te permita experimentar por un momento que estás bien a pesar de lo que estas pasando.

3.       DA AMOR A LA PARTE DE TI QUE ESTÁ SUFRIENDO.  Desde este centro de tu sabiduría, madurez y profundidad extiende tu amor a la parte de ti que se está sintiendo desbordada por las emociones negativas.  Ofrece a esta parte dolida toda tu atención mientras estás identificada con tu centro.  Nota en el cuerpo donde estas cargando estas emociones difíciles y ofrécele a esta parte todo tu apoyo y compasión.

4.       RECIBE TUS SENTIMIENTOS Y OBSERVALOS.  Con mucha amabilidad y compasión pregúntate

 

¿Cuál es este sentimiento/necesidad?

 

Escucha atentamente la respuesta del testigo. 

Afirma

 

“Puedo ver que estas/necesitas. . ."

 

[triste, enrabiada, abusada, esperanzada…]/ [intimidad, perdón, seguridad, confort, ser escuchada… -Trata de ser precisa en la etiqueta, busca la palabra adecuada a lo que estas sintiendo, que nombre tu experiencia.

 

Continúa preguntándote ¿Qué es este sentimiento/necesidad?

Hasta que todos los sentimientos que estás experimentando sean nombrados.

5.       EXHALA Y BENDICE.  Con cada inspiración identifica el sentimiento que experimentas y al exhalar bendice a ti misma y a todas las personas que lo están teniendo en ese mismo momento que tú.  Repite el proceso con cada sentimiento.

 

 

 

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