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Entrenamiento para reducir la ansiedad

July 10, 2019

 

 

¿Cómo terminar con la ansiedad, que te produce pensar lo que se te viene encima, al tomar una decisión vital?

 

Te das cuenta que, es una situación que se retroalimenta. Cuanto más te preocupas de encontrar la manera de resolver toda la serie de síntomas de que eres consciente, más los intensificas.

 

Lo primero que vas a hacer es darte la licencia de sentirte alerta ante una situación nueva. Es natural que, ante un punto de inflexión en tu vida y la de tus hijos, debido a la decisión de divorcio/separación, reacciones con activación. Por lo tanto, normalizar la respuesta adaptativa, que en realidad, es una respuesta compuesta de tres categorías: fisiológica, pensamientos y conducta. Sin embargo, es importante ocuparte de ello. Ya has dado un primer paso, en interesarte por saber más sobre la cuestión. Si a largo plazo no resuelves este estado emocional, puede adquirir ciertos tintes de tristeza e incluso llegar a un estado de ánimo deprimido, por cansancio emocional. Haces bien en interesarte por cómo controlarla.

 

 

Sientes ansiedad ante la situación que supone una amenaza para tus intereses, tu imagen social etc.

 

Te encuentras frente a un nuevo escenario incierto, que debes definir en la medida de lo posible y al que debes adaptarte también. El cual, encaras con unos recursos personales (habilidades, conocimiento, práctica…) y una manera de hacer. La reacción de ansiedad, siempre es fruto de la interpretación. En concreto con este proceso, de las demandas que recibes en las diferentes áreas de vida.

 

 

Para disminuir esta emoción vivida de forma negativa, que de hecho es facilitadora del manejo de tus recursos, aunque cueste de ver así, es importante cambiar tres aspectos: el primero la interpretación de la amenaza; por otra parte, la exposición paulatina a las situaciones concretas de la nueva etapa te ayudará a reducir los sesgos cognitivos en la interpretación y en tercer lugar disminuir de la atención prestada a las sensaciones físicas.

 

Te activas más, sintiendo más ansiedad, al hacer una valoración exagerada de la amenaza. Entonces tu reacción pone en marcha una cantidad de recursos, que realmente no son necesarios. Este exceso de tensión agotador, sí te puede llevar a rendir menos, perder eficacia. Consecuentemente, incrementar la ansiedad para prevenir un mal resultado. Tanta activación no favorece canalizar la energía para actuar correctamente.

 

La activación depende de la combinación de estos factores:

  • Le envergadura de la amenaza

  • La cantidad de recursos disponibles

  • El grado de amenaza percibido

  • La valoración de las consecuencias de la situación

  • Las posibilidades de afrontarla con éxito

La ansiedad está ligada a los procesos que la mente pone en marcha para procesar la información. Por una parte, la sientes cuando valoras la situación amenazante, intervienen factores como las creencias, la autoeficacia percibida etc., y por otra, hay una serie de procesos cognitivos, como la memoria, la capacidad de tomar decisiones etc., que pueden verse alterados cuando presentas un cuadro de ansiedad.

 

No hay duda que, tomar decisiones importantes provoca ansiedad. Si le das muchas vueltas a las posibles alternativas sin terminar de decidir.

 

 

En el proceso que estás viviendo en la actualidad, en cualquiera de las etapas en que te puedas encontrar y tus circunstancias personales, de hecho concurren distintas situaciones posibles generadoras de estrés:

  • Te sientes juzgada por tu entorno, dudas de la valoración sea objetiva y favorable.

  • Te enfrentas a alguna situación interpersonal donde deberás informar de los cambios, aunque no sea necesario justificarse.

  • Resolver tareas o situaciones cotidianas que no te requerían hasta ahora, demandas nuevas. Necesitarás, quizás, algunas habilidades y/o más energía para alcanzar a aspectos que debes poder llevar autónomamente y antes podíais compartir.

  • Situaciones inéditas, nuevas. Movidas como el cambio de domicilio, de escolarización de tus hijos, nuevo entorno social, por ejemplo.

  • Temor a la propia ansiedad, a tu propia manera de reaccionar que pueda perjudicar la seguridad de tus hijos, un dictamen judicial etc.

  • Otras: estar en juego tu bienestar, integridad o supervivencia.

  • Ordenar tu vida personal en todos los ámbitos: horarios, relaciones, ingresos, hogar…

 

 

 

 

 

¡Bien, pensarás! ¿Y…?

Coincido contigo en que la información es, para mí necesaria, saber qué, a qué atenerse, porqué razones. Sin embargo, querrás saber cómo, concretamente, ocuparte de minimizar la emocionalidad desagradable y más aún, evitar que te perjudique. ¿Cómo hacer?

 

La actividad física regular puede ayudarte a reducir la ansiedad y así mismo, la meditación puede ayudar a impulsar la actividad en el área del cerebro responsable de los sentimientos de serenidad y alegría.

 

 

 

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