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!Apreciar lo positivo diferencia la experiencia!

En breve comienza el año 2017, que ignoramos como se articulará pero que abordaremos con la experiencia acumulada que nos explicamos algunas veces de manera limitante.  ¡Deberíamos cambiar eso!

Muchas de nosotras compartimos llegar a un punto de un proceso en alguna acción o propósito y desear dejarlo porque no obtenemos recurrentemente los resultados esperados, aunque tampoco sabemos bien que haríamos alternativamente por la misma evidencia. 

Si estamos haciendo algo en lo que creemos y nos esforzamos en depurar y corregir conforme a los resultados logrados, y no alcanzamos… Puede deberse a diferentes razones:

 

  • Claridad: no está claramente establecido el objetivo que deseas alcanzar de manera concreta y descriptiva, temporizado.

  • Certeza: falta de confianza personal que hace que en verdad no te impliques al cien por cien, solo lo intentes.

  • Dispersión: tengas la atención dividida entre varios focos y te falte potencia.

  • Necesites ejercitarte en alguna habilidad que te es esencial y tengas poco afinada.

  • Aislamiento: estés sola en tu mundo y carente de contactos con quien poder favoreceros mutuamente.

  • Saturación: te sientes saturadísima de información y tu mensaje es demasiado abstracto o extenso para la persona que busca tu servicio.

  • Expectativas: esperar resultados fuera de tus competencias actuales, para las que te tienes que preparar para cambiar.

En fin múltiples razones y más que cabría añadir…

 

Pero también dime si no es cierto que en el camino de aprender a conseguir tu reto:

  • Muchas veces eres desconsiderada con la cantidad de aprendizajes personales que has acumulado y no pones en valor.

  • Has menospreciado oportunidades porque no eran tu idea pero te hubieran servido de puente hacia ella.

  • Has vivido situaciones y momentos tonificantes y positivos que al fijarte solamente en el fin de etapa ahora no sumas.

 

Te propongo un ejercicio muy efectivo a la hora de hacer balance de las situaciones como sucede al cerrar un ciclo (el año que termina por ejemplo).  La idea es a la hora de valorar tener presente la experiencia total, cuando a menudo el foco está en la falta. 

En adelante toma notas de las bendiciones que te ha traído el día: aquella inspiración que te ha llegado, el aprendizaje que ha resultado de cualquier acción, el reconocimiento que has tenido de otra persona…  Cada nota en un papelito doblado ves guardándolo en una caja o bote especial donde volver al término del próximo año para leerlas y rememorar esos momentos con agradecimiento.  Terminarás etapa con una experiencia más estimulante para seguir progresando hacia la etapa siguiente.   Con perseverancia porqué te darás cuenta de que ha cambiado, cuáles han sido las ganancias del año, dónde enfocas tu mirada.  Por tanto, qué es relevante para ti en positivo.  Podrás así realinear tus propósitos a tus valores… que hagan sentido para ti.

 

 

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