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De vuelta a las andadas

 

Es un acto de determinación y afianzamiento de un hábito - valga la redundancia - establecer un método y ser disciplinada respetándolo, para lograr no perderse entre las exigencias del día a día que nos asedian, y ser capaces de sostener nuestro propósito (aún con la necesaria flexibilidad).

 

Hay quien se defiende resolviendo cada reclamo de actividad como surge pero, en mi experiencia con la mayoría de personas, eso es factible siempre que concurran algunas variables como suficiente tiempo de tranquilidad, posiblemente práctica o maestría en lo que se hace, capacidad de concentración, etc.

 

A todas nos sucede que, aún dentro de este supuesto de planificación - porque tocamos muchas teclas- a veces nos “saltamos el protocolo”.  Vamos cansadas, confiamos en nuestra memoria como un recurso más económico de primeras para sortear la bajada de energía del momento… Luego, no siempre, cuando las demandas superan nuestro tiempo o nuestro conocimiento inmediato, teniendo que preparar algunas tareas: comenzando por la documentación y práctica de algunas novedades, que nos exigen más atención y dedicación, podemos llegar al colapso.

 

¿A quien de vosotras no le ha sucedido, pese a apreciar el orden y el cuidado de tu espacio, de tu ropa, de tu imagen personal, optar por dejarlo en stand by hasta superar un pico de trabajo o una emergencia? Tanto da si se trata de un tema profesional que se ha confirmado urgente, como que has tenido que salir corriendo con tu hija al médico y se te han complicado algunas horas.  Es indiferente si la causa es que te has comprometido sin premeditación en un encuentro de amigos en casa para cenar tras una llamada y es necesario preparar lo que  hayáis dispuesto.  Quizás haces más horas que un reloj en el despacho y al llegar a casa no alcanzas más que a los mínimos de supervivencia.

 

¿No te pasa que, a pesar de tener planificación de tu tiempo y llevar “agendado” lo convenido, a veces el espacio de tiempo que no implica una tercera persona no lo respetas y te riges por contenidos? ¿Cuán exigente eres con tus productos (cualquier resultado de tu actividad personal o profesional)? ¿Qué detallista eres exigiendo calidad y/o cantidad en tus actividades?  Quizás pueda ser esta una razón de no alcanzar.  Es posible que en confianza en casa te digan ¡pero esto solo lo aprecias tú!

 

Después del ajetreo del cambio de rutinas en periodos por vacaciones, por tener que doblar tus horas en las últimas fechas por motivo de tu trabajo, por tener que sortear las vacaciones de tus hijos pero no las tuyas haciendo filigranas como acompañante a sus talleres o lo que sea.  Con el añadido de inicio de período y cierre del año anterior, no solamente contablemente, sino también metafóricamente hablando, echando cuentas de cómo has sido de efectiva y plena en los distintos ámbitos de vida, quizás aún estas reubicándote hacia la proyección que íntimamente deseas en adelante. 

 

Puedes encontrarte algo preocupada porque crees haber probado tantas opciones como has sido capaz de idear pero necesitas mejores resultados.

 

¿Cuál es tu señal de alerta indicativa de que te estás nuevamente despistando del plan? ¿Cuál el indicativo que vas superada por la situación?

¿Por qué crees que la situación se repite en el tiempo?

¿Cuál sería el paso en la mejora de esta situación?

 

Kolam Coaching te invita a compartir tus impresiones. Escribir con intención analítica, constructiva y con un lenguaje depurado que exprese el matiz ayuda a poner orden en las ideas y a vernos como observadoras de nosotras mismas en lugar de enmarañadas en el caos de nuestro pensamiento rebosante de razones, expectativas, dudas… ¿Te atreves?

 

 

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September 13, 2019

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